Las danzas, como ya he dicho, se han modificado en su forma de realizarlas. No quiero decir, en modo alguno, que eso sea malo. Lo que digo, es que hay que hacer todas las cosas de manera que no se pierda o deforme, aquello que se pretender perdurar en el tiempo.
Las danzas que hoy contemplamos, aun cuando su pasos no se han modificado y mantienen su pureza, si se ha intervenido haciendo coreografía, para hacer más bonita, si ello es posible, la realización de los distintos pasos. En un principio, las jotas se bailaban de manera individual, el conjunto, ha nacido posteriormente. El tamborileros iniciaba los sones de una jota, y las parejas, iban "entrando" a bailar de manera individual, sin tener en cuenta a las otras parejas. Los grupos, los conjuntos, nacieron para formar coreografías, que embellecían la realización de las jotas.
Hoy podemos gustar de jotas que, gracias a la coreografía, se hacen corros, se cruzan, giran..., y todo de manera que el grupo se mueve como si fuera una sola pareja. En algunas jotas, aún siguen bailándolas una sola pareja, más por lucimiento que por que la misma no se pueda ejecutar en grupo. La jota de El Pollo, la de Las Rondeñas, La Pandereta, son jotas que en muchas ocasiones se han bailado de manera individual, pero, quiero dejar bien claro, que todas son susceptibles de bailar en grupo, formando coreografías con varias parejas. No tengo más remedio que reconocer que, bailando de manera individual, una pareja, los pasos, todos los movimientos, son más fáciles de ver y apreciar que en el conjunto. Y eso es bueno en algunas jotas, como El Pollo, Las Rondeñas, La Pandereta y alguna otra. Las otras jotas se prestan mejor a la coreografía, y el conjunto, las realza. Los Pindongos, jotas que se bailan al son de la "gaita" extremeña y el tamboril. Son dos pindongos y cada uno es doble, o sea, se repite la danza. La Perra de la Isabel. Esta tiene una introducción de la "gaita" extremeña y a continuación, la música es acompañada por la canción del coro. Es igualmente doble su interpretación, y se remata haciendo un corro.
Cada jota tiene su particularidad que la distingue de las demás. A veces los pasos son muy similares, y la variación, esta en la letra de la canción.
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sábado, 22 de marzo de 2014
martes, 11 de marzo de 2014
Las danzas de Extremadura
La danza en nuestra tierra, nació al tiempo que su música y sus canciones. Siempre que sentimos el ritmo, o una canción, nuestro cuerpo se siente impulsado a moverse a ese son.
En nuestras danzas, ha habido cantidad de injerencias y, no han sido todas buenas. El folklore, dado que es algo que se desarrolló en el tiempo, para que nuestras generaciones lo entiendan, tal y como fue, debe representarse como nuestros ancestros las interpretaron.
A veces, no se da importancia a un pequeño detalle y, el mismo, es un anacronismo. Ver actualmente a un bailarín, con un reloj de pulsera, es un disparate. O con cualquier otra prenda contemporánea. Unas gafas, por ejemplo. Y esto, en lo que concierne a las mujeres, se debe tener en cuenta igualmente.
En aquella época, el pudor, era algo que se llevaba al extremo. Algo a lo que hoy no se le da ninguna importancia, entonces marcaba a la mujer de manera definitiva. Las mujeres, bailaban con las manos a media altura, por dos razones. La primera, es porque las movían hacia los lados en un movimiento como de abanico, acompañando a la danza, y, la segunda, porque las tenían más cerca de las sayas, bajándolas rápidamente cada vez que se iniciaba en la danza un giro, para evitar que se les levantara la ropa más arriba de lo que el decoro permitía.
En algunas estrofas ya se ha habla sobre los picos de las enaguas. Esta precaución en el movimiento de sujetar la ropa para evitar su vuelo, era como consecuencia de que no todas las mujeres, tenían pololos. Una especie de calzón que cubría hasta la rodilla. Los picos de las enaguas y el refajo, solía llegar también hasta la rodilla y, entonces, era relativamente fácil que en un descuido de la bailarina, se viera la punta de ambas prendas.. Ellas tenía que tener cuidado, porque el compañero bailarín, en un movimiento pícaro, al efectuar el giro, levantaba el pié y con el talón, intentaba levantarle la ropa. Algo que no conseguía casi nunca, dado que ella estaba "avisada".
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