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domingo, 23 de marzo de 2014

Estrofas variadas

                   
     

   De Amores
   Es mi amante tan alto,
   Resalado,
   Como un castaño.
   Tiene buena "madera"
   Resalado,
   Para un escaño.

  Tu pensamiento y el mío,
  tu querer y mi querer,
  son como el agua del río,
  que atrás, no puede volver.

  De Nana
  Ea, ro, ro,
  Duelmite, ya.
  El padre del niñu,
  se jué p'a la Fransia,
  giró el viento en contra,
  y duelmi aquí en casa.

  De Desdenes 
  Porque te miro y me río.
  Si piensas que yo te quier,
  porque te miro y me río.
  Es gracia que Dios m'a dao,
  tonto y no l'has comprendío.

  De Trabajo
  Calentura le ha dado,
  madre a la ruecas,
  y al huso, tabardillo,
  y a mí, jaqueca.
            

Y de este tipo de estrofas, hay tal cantidad, que cubren todas aquellas facetas de la vida que uno pueda imaginarse.
                      

domingo, 9 de marzo de 2014

Amor de juventud


Como ya he dicho en otra ocasión, al referirme a la letras de las canciones folklóricas de Extremadura, en ellas se reflejan las vivencias diarias. En aquella época, la de nuestros bisabuelos, no se aceptaba tan de buena gana los amores de las mozas jóvenes. Dice una estrofa:

Una vez que tuve novio 
y se lo dije a mi "agüela" 
estaba comiendo sopas  
y me tiró la cazuela.


El atrevimiento de la nieta, fue tal, que la abuela no se pudo aguantar, y le tiró lo que más a mano tenía, la cazuela de sopas.

En aquella época, verle a una joven los "picos de las enaguas", era algo sensacional. O verle las ligas. Tenemos que tener en cuenta que, tanto los picos de las enaguas, como las ligas, se situaban por debajo de la rodilla. Las ligas, sujetaban unas medias que no llegaban a las rodillas, y los picos de las enaguas, estas eran tan largas, que esos picos llegaban también por debajo de las rodillas. Aún cuando el refajo solía estar encima de la enagua, solían verse, cuando en las vueltas de las danzas, aunque ellas llevaban  las manos abajo para detener el "vuelo" de esta prenda, el refajo  y la saya, se levantaba un poco y por ello se alcanzaba a ver "los picos de las enaguas". En una estrofa dice:

Los picos de tus enaguas, 
me están diciendo que no me vaya. 
El ala de tu sombrero 
me está diciendo, por ti, me muero.


En una especie de diálogo entre la pareja. En otra, refiriéndose al mismo tema, dice:

Arriba, abajo,  
que a mi novia le he visto el refajo.  
Abajo, arriba, que a mi novia le he visto la liga. 


Y así, las letras hablan de las cosas que diariamente se viven o se hacen en el devenir diario.

En una estrofa, que hablaba de las pocas posibilidades  económicas que entonces había, decía así: 

Subí la cuesta corriendo 
por bailar y no bailé.  
Perdí la cinta del pelo 
¡mira que jornal gané.


Y, suma y sigue.

                                                                                                                                  Fernando García

Endechas de amor



Extremadura, en la letra de sus canciones, refleja de manera clara el devenir diario de su vida. En estas letras se pueden ver 
endechas de amor.



El cristal de tu ventana
con el aliento lo empaño  
y en el, escribo tu nombre  
y a besos lo voy borrando.

Cuando es ella la que defiende a su  enamorado, lo hace con pasión. 

Dicen que los Juanes son
parecidos al demonio.  
¡Señores! Tengo yo un Juan  
que parece un San Antonio. 

Se habla también de la picaresca, inocente picaresca.

La novia le dio a su novio 
la mano por la gatera.
¡Nunca se llegó a saber 
lo que el novio le dio a ella.

Hablar que los quintos, las mozas se lamentan de lo sola que se quedan.

Ya se van los quintos, madre.
Ya se va mi corazón.
Ya se va quien me tiraba
chinitas a mi balcón. 

Y se comentan las situaciones de bodas, en las que se hacen recomendaciones al novio. 

Novio a la novia te "entriego"
para que vivas con ella.
Si la has de dar mala vida  
¡déjala moza y soltera! 

Y por ese tenor, se va reflejando todo el devenir, como ya he dicho, y que habla de Extremadura y de su gente, en sus Canciones. Y, yo, como soy un enamorado de esta tierra, de sus gentes, de sus canciones, de sus paisajes de... no puedo resistirme a dar a conocer todas sus cosas. 



Fernando García


sábado, 8 de marzo de 2014

Naturaleza

                


Estaba en la campiña, contemplando,
gustando de esas cosas tan sencillas,
vinieron al lugar, revoloteando
multitud de graciosas avecillas.

Allí la primavera generosa,
usando de sus artes con ternura,
tejió con mano dulce y primorosa,
la alfombra que merece Extremadura.

Aquello convirtiéndose en un momento,
en brillante y escogida sonfonía
y perderlo, pareciame un tormento,
notando que alejarme era agonía.

Paré mi caminar, despreocupado,
gozando del momento, del instante,
amando aquel rincón embelesado,
absorto, sin dar paso hacia delante.

¿Se podría concebir otro conjunto,
de belleza y armonía parecida?
me temo que no hay par, eso barrunto,
de hermosura de tal forma concebida.

¡Qué matices de colores en el manto!
¡Que cristal el de aquellos arroyuelos!
¡Qué placer con la aves y su canto!
¡Qué color tan azul el de los cielos!

¡El amor de la madre que amamanta!
¡El trajín de la hormiga! ¡Su constancia!
¡El dulce ruiseñor que allí nos canta!
¡El color de la flor y su fragancia!

Yo digo que no hay nada en esta vida,
que pueda competir con tu grandeza,
ni criatura u otra cosa parecida,
que te pueda igualar, NATURALEZA.



                    Fernando García Martín

Mi tierra y sus gentes




Quiero cantar a mi tierra.
A los pueblos, a su gente.
A cuanto en su seno encierra
y se mantiene latente.

En ella están mis amores.
Los valles y sus cañadas.
Los arroyos y las flores.
Mil gargantas sombreadas.

Puedo sentir el calor,
de ese sol de la mañana,
que como un beso de amor,
se nos da de buena gana.

Gozo al sentir la presencia
de las aguas cristalinas,
que son como pura esencia.
Las lágrimas de las cimas.

El cantar de las canoras.
los mil murmullos del viento.
El transcurrir de las horas
y el más puro sentimiento.

Mirar hacia lontananza.
Gozar las naturaleza.
Disfrutar cuanto se alcanza.
Vivir toda esa belleza.

Aquí vive el labrador
sacando el fruto a la tierra.
Incesante luchador,
en el valle y en la sierra.

Fiel a su lucha, consigue,
a pesar de la dureza,
la cosecha que persigue,
usando de su destreza.

Hombre sencillo y afable.
Honrado y trabajador.
Generoso y agradable.
Incesante luchador.

Su pareja, inigualable,
cuando derrocha ternura.
Trabajadora incansable.
¡No hay una madre más pura!

Mujer sencilla y amable.
Generosa y desprendida.
Animosa y muy sociable.

Imprescindible y querida.
Es como el sol extremeño
que da su cálido amor.
Es una rosa de ensueño.

Es toda, un jardín en flor.
Son hijos de Extremadura,
la tierra en que se forjaron.
Ellos la hicieron tan pura.

Ellos la dignificaron.
Así son nuestro mayores:
atentos y cariñosos.
¡Son sin dudar, los mejores!
¡Dios les de días gozosos!

Fernando García Martín

miércoles, 5 de marzo de 2014

Hace ya algún tiempo, dediqué una poesía a la "Nochegüena"




¡Muy buenas noches, paisanos!
Nos llega otra Nochebuena 
y esa noche degustamos 
una suculenta cena 

De esa forma celebramos. 
Cuando Dios vino a la tierra. 
Las familias nos juntamos 
y ese ciclo, no se cierra. 

Y cantamos villancicos. 
Se disfruta del yantar. 
Y se entrechocan las copas 
entre tanto degustar. 

Somos felices la noche. 
Aunque al llegar Navidad 
el cuerpo sienta el derroche 
pues se abusa de verdad. 

Más, ¿no compensa el amor 
de la familia reunida? 
¿No disfrutas del calor 
de una noche tan lucida? 

Estar con los tuyos vale 
más que el oro de este mundo. 
No hay nada que se le iguale. 
No hay un placer más profundo.
Tus hijos y sus consortes. 
Tus nietos, todos reunidos 
Son sin dudar los soportes
que a la vida dan sentido. 

Si, además están tus padres 
y están también tus hermanos 
no tendrás gozos más grandes 
en el mundo que habitamos. 

¡Disfruta esa noche, amigo! 
Se feliz mientras que puedas, 
pues si ahora están contigo 
todo te irá sobre ruedas. 

No olvides que esa noche 
es una noche de gozo. 
¡Vívela! ¡Ponle un buen broche 
llenándola de alborozo!